Amazon, oscuro objeto de deseo de 50 ciudades

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Amazon está buscando la sede de sus segundas oficinas corporativas

Amazon está buscando la sede de sus segundas oficinas corporativas

Nueva York, Atlanta, Toronto o Austin están en una larga lista de urbes que aspiran a ser la sede de las segundas oficinas del gigante digital

El sueño de convertirse en la sede de una importante porción del imperio Amazon lo comparten más de cincuenta alcaldías norteamericanas. El pasado jueves 19 de octubre fue el último de los tres días que otorgó el gigante del comercio electrónico para dar un paso al frente a los interesados en albergar las que serán sus segundas oficinas centrales. Ya se conocen como ‘HQ2’. Las primeras las hizo construir Jeff Bezos, el fundador de la compañía, en su amado Seattle.

El proceso, además de despertar debate y especulación desde que se anunció en septiembre del año pasado, se ha convertido en una suerte de espectáculo circense. Varias de las candidatas han tirado de creatividad y exceso para llamar la atención de Bezos. Tucson, en Arizona, envió un cactus gigante como regalo. Memphis, la principal ciudad de Tennessee, ha ofrecido hasta 60 millones de dólares en incentivos fiscales de inmediato para seducir al gigante; el estado de Nueva Jersey, 7.000 en una década. Y en Stonecrest, una urbe de 50.000 habitantes en medio de Georgia, están dispuestos a cambiarse el nombre a Amazon para ser la ciudad designada.

Suena a ruego desesperado pero no lo es tanto si se considera el botín en juego. El desembarco de esas segundas oficinas centrales supondría una inversión de 5.000 millones de dólares en concepto de construcción de la sede y la creación de 50.000 puestos de trabajo directos, con una media salarial de 100.000 dólares.

La inyección de capital para la ciudad elegida sería monumental, además de los miles de empleos indirectos que se espera que se generen como consecuencia de la llegada de Amazon. En Seattle, todo un mundo ha proliferado alrededor de la sede de la compañía: restaurantes, gimnasios, centros comerciales. Una ciudad a pequeña escala.

También ha significado una carga considerable de problemas. El tráfico ha empeorado notablemente y los precios de la vivienda se han disparado. El halo de ser la sede de Microsoft y Amazon conlleva un precio. Hace tiempo que es un sitio muy atractivo para vivir.

A esa misma tendencia se quieren sumar más de 50 ciudades de Estados Unidos y Canadá, algunas de ellas megaurbes a las que también les interesa un negocio de semejante envergadura. En la lista están Chicago, Nueva York, Philadelphia, Toronto, Vancouver, Atlanta, Austin o Dallas, por nombrar un puñado de las principales.

También aspiran al trofeo localidades mucho más modestas en tamaño y oferta, sabedoras de que el bajo coste de vida y de hacer negocios puede ser un gancho fundamental. Lugares como Birmingham, Tampa, Denver, Jacksonville, Orlando, Huntsville, Charlotte o Pittsburgh. En Frisco, Texas, están dispuestos a construir el resto de la ciudad en torno a la visión que traiga Amazon bajo el brazo.

“Nuestra ciudad solo está terminada en un 60 por ciento, así que tenemos un montón de tierra disponible donde podemos construir como queramos”, dijo el alcalde Jeff Cheney a The New York Times. “Jugamos para ganar. Somos innovadores. Somos pensadores progresistas y vamos en serio”.

Tan en serio que muchas se dejarán dinero que no tienen en la apuesta por llevarse el negocio. “Nuestra preocupación sobre este acuerdo es que ciudades y estados van a gastarse tanto en esto que nunca van a poder recuperar lo invertido”, asegura Amy liu, miembro de The Brookings Institution, un Think Tank con sede en Washington.

Por cierto que la capital también ha entrado en la puja. De acuerdo a un estudio elaborado por la firma Everest, ninguna ciudad de menos de 4 millones de habitantes podrá hacer frente a un proyecto sin parangón en la Historia de EEUU. “Este movimiento es único y sin procedentes”, asegura el informe. “Único por el hecho de que el intento estratégico es muy atrevido, una sede central igual en escala, y sin precedentes porque el volumen de trabajadores está muy por encima de cualquier otro anuncio similar”.

Apple, por ejemplo, mudará en breve a 12.000 empleados a su nueva sede en Cupertino, y WalMart anunció recientemente su intención de añadir entre 14.000 y 17.000 puestos de empleo cerca de su sede principal en Bentonville, Arkansas. La visión de Bezos es mucho más osada, una segunda sede central en una ciudad muy lejos desde la que ya opera.

La favorita de algunos portales especializados en medir variables como calidad de vida, precio de la vivienda o sistema de transporte, es Austin, Texas. En la carismática ciudad sureña se ha constituido un pequeño Sillicon Valley, ‘Sillicon Hills’, aunque los precios son considerablemente más baratos que los de la Bahía de San Francisco.

Por detrás, Atlanta, Philadelphia, Nueva York, Miami y Portland. ¿La resolución al misterio? En algún momento de 2018.

@pscarpe

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Acerca del Autor

Pablo Scarpellini

Periodista y mucho más. Editor jefe de El Clasificado, Su Socio de Negocios y lo que me echen por delante. Abierto a todo tipo de interrogantes. Madrileño y barcelonista. Sígueme en Twitter@pscarpe