Cómo saber cuando firmar o no un contrato

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Imagen persona a punto de firmar contrato

Es importante no incurrir en obligaciones contractuales que no se puedan cumplir, como un alquiler a largo plazo que no se pueda pagar o un contrato de hipoteca

¿Con qué frecuencia le solicitan que firme algo? No me refiero a autógrafos o tarjetas de cumpleaños sino a documentos legal y financieramente vinculantes; desde endosar un cheque hasta firmar un recibo de compra-venta de una vivienda. Sea lo que fuere, son todos contratos.

En términos generales, los contratos son acuerdos mutuos vinculantes entre dos o más partes para hacer —o no hacer— algo. Una vez que el contrato entra en vigencia, generalmente no puede ser modificado sin el consentimiento de todas las partes. Y, salvo muy pocas excepciones, no pueden deshacerse fácilmente.

En ocasiones, los contratos son documentos formales firmados que describen las condiciones y las sanciones específicas en caso de que no se cumpla con dichas condiciones: Por ejemplo, si usted no paga su hipoteca, el prestamista podría ejecutar la hipoteca de su casa. Otras veces, los contratos son acuerdos verbales o implícitos: Si compra leche en mal estado, puede exigir un reembolso.

Antes de firmar un acuerdo contractual, trate de prever qué podría salir mal. Por ejemplo:

  • Firmar un contrato de arrendamiento que más adelante quizás no pueda cumplir o no le agrada el vecindario.
  • La compra de un auto que no pueda solventar y que al tratar de venderlo su valor sea menor al saldo que adeuda de su préstamo.
  • La compra de algún artículo en una tienda sin haber leído la política de que “No se aceptan devoluciones”.
  • Firmar conjuntamente un contrato con un compañero de habitación que luego se echa atrás, dejándolo con la responsabilidad de la renta.
  • El alquiler de un automóvil y más tarde se entera de que accidentalmente aceptó una cobertura de seguro opcional u otras características que no deseaba ni necesitaba.
  • Firmar conjuntamente un préstamo y la otra persona deja de pagar, dejándolo con la responsabilidad del pago total – de lo contrario, podría tener consecuencias en su posición crediticia.
  • La compra un automóvil y más adelante se entera de que el acuerdo de venta incluye una garantía extendida u otras características que no autorizó verbalmente.
  • La compra un celular con un plan con contrato por dos años, pero después del periodo de gracia, descubre que tiene mala recepción de la señal.

Los adolescentes y los jóvenes con poca experiencia en cuestiones financieras a menudo cometen estos errores, por lo tanto, converse sobre las implicaciones de firmar contratos con sus hijos antes de que cumplan los 18 años.

Algunos consejos adicionales:

  • Verifique que todo lo que firme no tenga espacios en blanco, incluso si la otra parte promete completarlos de alguna manera en particular.
  • No dude en tomar el contrato o llevarlo a casa para analizarlo más atentamente o pedir una segunda opinión. Un abogado o asesor financiero podrían ayudarle.
  • No se sienta presionado a firmar nada: Si el vendedor intenta esa táctica, márchese.
  • Verifique que todo lo que le prometieron verbalmente aparezca por escrito. Especialmente en lo que respecta a los términos y condiciones como por ejemplo, tasas de interés, pagos por adelantado, descuentos y multas.
  • Conserve una copia de cada documento que firme. Especialmente en caso de depósitos de renta disputados, mercadería dañada, reclamos de seguro, garantías extendidas, etc.
  • Preste atención a las casillas que están previamente marcadas en las ofertas de internet antes de enviar la información de pago de una compra; podrían dejarlo sujeto a términos que usted no desea.
  • Vaya acompañado cuando rente un apartamento o compre un auto.

 

Recuerde, los contratos están diseñados para proteger a ambas partes. Sólo asegúrese de entender completamente todos los detalles antes de firmar en la línea de puntos.

 

 

 

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