“Glocalización”, globalice sus productos sin perder su sello local

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Conquiste otros mercados manteniendo su identidad y lleve su negocio a otro nivel gracias a la glocalización

Hoy en día una gran mayoría de los negocios necesitan de las ventas no solo locales, sino también de las provenientes del exterior, ya que la importancia de una buena posición global ha crecido. Sin embargo, en el camino al éxito, es recomendable que mantenga su “glocalización“, su identidad, ya que esto le ayuda a diferenciarse de los demás.

Si usted es dueño de un pequeño negocio que quiere o ya está incursionando en las ventas internacionales y exporta en un buen número o simplemente envía algunos de sus productos al extranjero, eche un vistazo a estos consejos y entérese de qué es la “glocalización” y por qué es bueno mantener su identidad local aun cuando conquiste el mercado internacional.

¿Qué es la “glocalización”?

Podemos definir “glocalización” como la adaptación de un producto o servicio con visión internacional a las peculiaridades locales. Buen ejemplo de ello es la trasnacional McDonald’s, quien a pesar de caracterizarse por su uniformidad a nivel mundial, ha tenido que hacer pequeñas concesiones en su modelo. Por ejemplo, ofrece vino en sus restaurantes en Francia o cerveza en los españoles.

El comercio exterior ha demostrado ser la válvula de escape de las empresas nacionales, mismas que no podrían subsistir sólo con el consumo interno; sin embargo, vender fuera no siempre es fácil, porque cada país tiene sus propios gustos, costumbres, canales de venta, normativa, etcétera, por lo que la clave es: la adaptación, ya que aunque seamos los mejores ofreciendo un producto o servicio, si no somos capaces de ajustarlo a las demandas específicas de cada mercado, se está destinado al fracaso, por ello la importancia hecer este cambio hacia la glocalización.

En gusto se rompen géneros

Tanto el empaque, como el sabor, las texturas, los colores y otros aspectos pueden influir en que su producto sea bien recibido en otras partes del mundo o no.  Asimismo, un buen empresario debe conocer las normas de cada región a donde enviara su productos y aunque estas suelen ser un “obstáculo” solo necesita las herramientas para sortearlo, por ejemplo conocer un poco sobre homologación de productos y calidad, así como exigencias de etiquetado (idioma del embalaje e instrucciones, advertencias de uso, ingredientes empleados en alimentos…), entre otras.

Otro principio fundamental es conocer las condiciones ambientales. Los factores climatológicos influyen más de lo que podríamos pensar. Por ejemplo, si vendemos material eléctrico en el sudeste asiático, hay que tener en cuenta la humedad ambiental en el diseño de los equipos. O si comercializamos productos perecederos en zonas muy cálidas, prever un transporte y conservación adecuados.

Finalmente, debe mantener su mente abierta ya que en algunos en algunos mercados hay barreras proteccionistas que obligan a contar con un socio local para introducir un producto o servicio, en algunos casos, incluso se puede exigir que se produzca en el lugar donde pretenda vender sus productos.

En algunos casos, incluso se puede pedir que se sustituyan ciertos ingredientes o componentes para acoplarse a lo que se puede adquirir localmente. Por ejemplo, si se fabrican productos alimenticios perecederos, tal vez la mejor opción sea prepararlos en el mismo lugar y comprar materias primas a proveedores locales.

Recuerde que la globalización también significa adaptación, eso es la glocalización, pero con un poco de empeño y conocimientos estamos seguros que usted podrá llevar a su negocio a un nivel internacional siempre manteniendo su identidad propia, su “glocalización” para que cuando lleguen a otra parte del mundo lo identifiquen y la gente sepa que lo que consume es que podría encontrar en su lugar de origen.

 

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